martes, 24 de marzo de 2009

Luceros por ojos

Bueno pues acá vengo con un fic que estoy haciendo poco a poco xD
Trata de mis amigas de España y de los Jonas claro xD
En parte es para tener un recuerdo de las cosas que hacíamos, en el momento de querer reír y recordar solo tengo que acceder a este fic y ya está =)

Pongo los primeros 6 caps xD lo sé es harto xD pero es que lo empece hace ya tiempo xD
pues aca va

Luceros por ojos

Nacimientos
Joe: 15 de agosto de 1989.
Nick: 16 de septiembre de 1992.
Kevin: 5 de noviembre de 1887.
Naomy: 2 de noviembre de 1992.
Sophie: 17 de diciembre de 1992.
Camila: 23 de enero de 1992.

Prefacio

Edades
(15 de diciembre de 2004)
Joe: 15 años.
Nick: 12 años.
Kevin: 17 años.
Naomy: 12 años.
Sophie: 11 años.
Camila: 12 años.

Salí de mi habitación con la chaqueta rosa que odiaba, con el celular (móvil) de mi hermana, ya que para mí era algo que veía innecesario siempre estaba con mi hermana y si no ella estaba con mis papás y yo cogía el suyo, y con veinte céntimos, lo justo para comprarme unos Risketos.
Quedamos de encontrarnos en el Teatro Egaleo, que solía servir a mucha gente como punto de encuentro. Como de costumbre llegué primera debido a mi acelerado paso. Esperé un tiempo y escuché la voz de Naomy que me llamaba por atrás. Me saludó con un abrazo y me estuvo contando su semana, para lo que tenía que concentrarme gracias a su hablado tan rápido, “latina tenía que ser” habría dicho mi profesor de aquella época de matemáticas. Bien yo también era latina, pero no hablaba tan rápido, y tenía mi acento marcado, ella llegó a España hace muchos años igual que Sophie que era búlgara. Yo tan solo llevaba dos años en ese país y gracias a ellas dos y a varias personas más, había sido una experiencia impresionante.
Esa tarde sería de aquellas frikis. Justo iba con las más frikis que conocía. Al ver a lo lejos calle para abajo a Sophie, Naomy me obligó a esconderme detrás de la estatua que se encontraba al frente del teatro.

-Buen día elegiste para ponerte chaqueta rosa –me dijo.
-Déjame.
-Asómate a ver si viene
Y así lo hice pero Sophie ya estaba cruzando la avenida y me pudo ver. Sin más remedio que tuve que salir de mi escondite y darme un abrazo con mi amiga.

-Naomy, sal de ahí –ordenó. Salió de ahí y se le tiró encima.

Así eran mis amigas ellas juntas te podía dejar traumada en menos de un minuto.

-Si es que os conozco perfectamente.
-Y sabías que era imposible que fueras la primera en llegar.
-Ven acá gilipón –le dijo Sophie a Nao y ella salió corriendo subiendo por la avenida.

Sophie me miró y juntas salimos corriendo detrás de ella riéndonos.

Siempre fuimos más inmaduras que el resto de personas de nuestra edad, y es algo que no cambia, ya que ahora seguimos siendo de las más inmaduras, no hacemos las mismas cosas que aquella vez pero sí hacemos cosas bastante raras para nuestra edad.
Y al decir inmaduras me refiero a la forma de divertirnos y al tipo de humor que tenemos, porque siempre supimos donde o cuando hacer nuestros chistes, bromas o frikadas.
Después de ir a comprar la comida basura que comíamos los viernes nos fuimos a una una especie de plaza, que tenía lo suficiente para pasar la tarde.
Muchas bromas y tonterías o paridas, como solía decir Sophie.

-Espera que me cuelgo del árbol y me tomas una foto - le dije a Naomy- pero tenla preparada que este tronco raspa.

Me colgué del árbol y 1, 2, 3 ¡foto!, luego lo hizo Sophie y por último Naomy que le costó, ya que en su vida lo había hecho. Yo lo solía hacer en mi pueblo, como se solía decir en España, de Colombia y Sophie lo hacía en Bulgaria.

Al voltearme vi que aquellos chicos nos seguían mirando, los había visto boca abajo cuando me había colgado del árbol, y seguían mirándonos con las mismas expresiones.
Antes no les hice caso, ya que era algo que solía hacer todo el mundo, pero ya quedarse más tiempo y mirando de esa manera me pareció un tanto maleducada.
Así que hice lo que hacíamos de vez en cuando, hablarles en inglés para espantarlos.
Pero esta vez no me resultó la broma, ya que al parecer esos chicos hablaban un perfecto inglés, y creyeron que les hablaba para entablar conversación.

(Desde acá se supone que hablan inglés)
-Yo soy Kevin- me dijo el más alto- y ellos son mis hermanos Joe y Nick. Estamos de vacaciones, somos de Estados Unidos –“quien viene de vacaciones a Leganés “ pensé. Solo había un hotel donde se hospedaban la gente que venía de congreso a la Universidad.
-Pues yo soy Camila y ellas son Sophie y Naomy –dije señalando a mis amigas.
-Estas chicas me caen bien –dijo el que se llamaba Joe.
-Claro se parecen a ti –le dijo uno que parecía de nuestra edad.
-¿Cuántos años tienes? -le pregunté al último que había hablado.
-Yo tengo 12 –dijo con una sonrisa- Joe tiene 15 y Kevin tiene 17.

Naomy vino y le dijo nuestras edades.
Sophie 11, casi 12; yo 12 casi 13 y ella 12 recién cumplidos.

Capítulo 1
[primera parte](15 de junio de 2007)
Joe: 17 años.
Nick: 14 años.
Kevin: 19 años.
Naomy: 14 años.
Sophie: 14 años.
Camila: 15 años.
[segunda parte] (3 febrero de 2009)
Joe: 19 años.
Nick: 16 años.
Kevin: 21 años.
Naomy: 16 años.
Sophie: 16 años.
Camila: 17 años.

-You get the best of both worlds… -esa era la entrada de mi serie preferida “Hannah Montana”, tenía quince años, la gente se reía de mí en clase, pero la verdad no lo entendía, aunque acepto que era algo raro, las personas de mi edad lo veían pero yo… yo era súper fan no de Miley Cyrus pero sí de Hannah Montana y de Miley Stwart.

Y entonces salió Roger “y hoy tenemos un especial , el estreno de el vídeo de una banda nueva, una banda genial que seguro va a gustar a la mayoría de nuestra audiencia, aquí vienen con Kids of the Future, canción para La Familia del Futuro, Los JONAS BROTHERS”
“Jonas” pensé. No pude evitar recordar aquellos años en España, y ya casi a punto de irme esos chicos, los Jonas les decíamos con Sophie y Nao.

Ahí estaban, ellos en la pantalla, “NUESTROS” Jonas, habría reconocido la cara del más grande de ellos hasta si llevara una muy buena cirugía plástica, era Kevin. “Kevin en la tele” me dije a mí misma.

Corrí hasta mi computador (ordenador) y abrí rápidamente el Skype y marcando el celular de Sophie. Esperé hasta escuchar la voz de mi amiga.

-CamilixuuPokemonAlAtack –gritó. Sí, habían pasado tres años desde aquella tontería y me seguía llamando así.
-SOPHIE CONÉCTATE EN ESTE MISMO INSTANTE. –y colgué. Tampoco iba a gastar mi saldo.

Al rato vi que se conectaba “SoftPower” Y no tardé en llamarla.

-¿Qué pasa? –preguntó asustada.
-Los Jonas están saliendo en la tele.
-¿QUÉ?¿ Los Jonas?¿Joe está saliendo en la tele?
-Sí, están por Disney. –contesté.
-Oh no, sabes que llegarán por lo menos hasta dentro de un año, con la tardanza de Disney de España.
-Sí lo sé, espera que pongo la cámara, Roger está diciendo que son la banda del momento en USA
-¿Quién es Roger? –preguntó mientras yo conectaba la Webcam.
-Es uno de los presentadores de Disney Channel México.

Se los mostré, estaban dando imágenes del vídeo. De los tres solo había escuchado a Nick cantar, cuando él tenía 11 años, y cantaba precioso, y ahora, tenía una voz diferente, pero no dejaba de ser bonita.

-Espera un momento, voy a llamar a Naomychán.

Esperé un momento, pero ¿qué hacían en Disney? Me parecía algo bastante raro, dejé de pensar en eso, y vi las fotos con atención.
No pude dejar de pensar en eso de ahí para adelante, unos chicos que habían estado de vacaciones en Madrid, que habían ido a mi antigua cuidad a ver su único lugar medio “turístico” y que nos habían visto hacer tonterías, que fueron mis amigos durante esas maravillosas tres semanas, ahora, estaban saliendo en la tele. Y no en cualquier canal, estaban en Disney, cosa que garantizaba una fama inmediata.

Busqué información de ellos en Internet, de vez en cuando me podía pasar horas viendo fotos suyas, pero su música no me gustaba, la de Disney no me solía apasionar, es probable que alguna canción escuchara de vez en cuando, pero fan no me consideraba. Amaba esas series, te hacían pasar el rato, te hacían reír y ya está.

_____________________________

“En unos minutos estaremos aterrizando en Barajas, Madrid. Por favor abróchense los cinturones y gracias por volar con nuestra compañía. Que tenga una buena estancia. “

La bajada del avión, la fila infinita de la policía, el sello en el pasaporte, la esperada de las maletas, y por fin salí de esa sala después de ese largo trajín.

Divisé la cara de Naomy que estaba subida sobres los hombros de Sophie y que me hacía señas de que me acercara a ellas. Agarramos cada una de nosotras una de las tres maletas que contenían toda clase de ropa.

-Ustedes no cambian más ¿no? –les dije.
-Yo también estoy súper feliz de que hayas venido a visitarnos –dijo Naomy.
-Ay gracias así que querías verme –le respondí y me lancé sobre ella para darle un abrazo de oso.

Cogimos un taxi que no solía yo coger pero no era para subirnos nosotras tres al metro con una maleta cada una.
Estaba tan feliz, extrañaba esa tierra, extrañaba a mis compañeros y amigos y nuestras tonterías.
Fuimos a casa de Sophie donde nos íbamos a quedar las tres durante un mes.
Salimos y llegamos a la placita donde conocí a Naomy “todavía venden los mismos churros” pero no me gustan los churros así que fui corriendo a comprarme unos Risketos.

-Nao dame veinte céntimos –le dije con mi mejor cara.
-Mira que eres… Toma porque sé que no traerás muchos euros.

Salí corriendo como un aniña pequeña y me compré una bolsa de Risketos.
Bailamos a lo Superman, ellas iban viendo todo y se iban acordando de cosas que me había perdido y me lo conyaban.

-Algún día iremos a Colombia y me llevarás a tu famoso barrio que tanto amas –me dijo Sophie.
-Algún día estaremos todas en Bogotá comiéndonos un par de arepas –les prometí.- ¿Vamos al reloj?
-Si siempre lo odiaste –dijo mi koala personalizado riéndose.
-Sí, pero se le extraña. –dije corriendo detrás de Sophie.

Genial, creo que vi algunas caras conocidas, yo con diecisiete años y todavía corriendo detrás de mi koala y de Naomychán.


Capítulo 2

-Esto sigue siendo la misma tontería de hace… 5 años –dije asegurándome de que no había hecho mal las cuentas.

Contemplé de nuevo el “show” de las figuras que salía de un lado del reloj y se guardaba por el otro. Aparte de que las figuras eran horribles, era como en el parque de atracciones, las figuritas iban por un carril así sin más, no entendía como una cosa tan simple había podido llegar a costar tanto. Era el reloj más caro de Europa, una tontería me parecía, podrían haberse gastado esa plata en algo más productivo.
A ese reloj habían ido a ver los Jonas, y le tenía que dar las gracias a él, ya que sin su ayuda nunca los había conocido.

-¿Vamos a la bolera? –les dije con cara de perrito mojado, aunque era normal que perdiera, me encantaba jugar a los bolos. Al fijarme en sus miradas, me apresuré a hablar antes de que contestaran- yo invito.
-Ay entonces sí –que aprovechada esa la muy condenada de Naomy- oye pero ¿tú no tienes veinte céntimos para unos Risketos pero si no se cuanto para la bolera? –dijo riéndo.
-No traigo suelto, cambie algo antes de tomar en avión.
-Ay ahora la chica tiene mucha pasta –dijo Sophie. La miré con cara de pocos amigos y me fui a tomar la primera estación de autobús que fuera para el centro comercial más visitado del pueblo.
Después de un no muy largo viaje en autobús cantando, llegamos a “La selva”. Así lo solía llamar yo, ya que en fines de semana toda la ciudad se concentraba allí, era casi imposible caminar tranquilamente.
-¿Tres partidas y luego nos vamos al McDonald’s? –pregunté.

Asintieron, así que pagué nuestra pista y el alquiler de los zapatos.

Aquella bolera seguía intacta a como la había visto la última vez, en el cumpleaños de Nao.
La gente nos miraba de lo mal que jugábamos y porque siempre nos estábamos riendo de las tonterías que hacíamos.

-Acá fue donde intentamos hacer el vídeo de los juegos de manos esos raros –se refería a una tontería que nos había salido un día así sin más.

Empecé a reírme como si estuviera poseída, mil recuerdos vinieron a mi mente del 2 de noviembre del 2003.

-Naomy, empieza a grabar –le dije a mi amiga.

Apenas le dio al botón intentamos hacerlo, pero no nos salió, moríamos de risa las dos y nuestro gran público, Martina, Inés, Dana y Naomy.
Siempre nos salió genial, pero el día que decidimos grabarlo, no lo logramos.

-Vamos Inés sigue bailando que te quiero grabar-le decía mientras prendía mi cámara, y ella bailaba merengue.

Miraba a Dana con cara de ¿Es idioma koala? . Martina y Sophie cantaban una canción e búlgaro que sonaba por la tele.


-Yo lo quiero, es ¡chocolate!, sabes que el chocolate no se tira. –le dije a Dana que se había robado el trocito de chocolate de la torta.
-Está muy fuerte –me dijo.
-Y eso da igual, el chocolate es rico en todo momento –al final el chocolate estaba bastante fuerte, pero rico.

-Yo quiero pizza de cuatro quesos –le dije al papá de Sophie.
-¡¿De cuatro quesos?! –preguntaron el resto de mis amigas al tiempo.
-Si ¿Qué pasa? Pizza es pizza.
Me miraron con cara de que yo fuera un bicho raro, pero no me imporataba, esa era mi pizza preferida.

-Martina ten cuidado –le había dicho Sophie después de que al intentar tirar se le fuera la bola para atrás.


No pude evitar que una lágrima callera por mi mejilla, aquellos recuerdos, me hacían sentir felicidad. Las había extrañado tanto… pero ahora no era tiempo de llorar, estaba allí, para pasar un buen rato, para estar con mis amigas y para recordar los viejos tiempos…

Capítulo 3


Me desperté sudando. Había vuelto a soñar con aquellos ojos, no estaba segura si eran de Kevin, o de otra persona, pero me estaban ya poniendo nerviosa.

Noté como un cuerpo pesado caía sobre mi. Ya que estaba despierta pero no había abierto los ojos, no había conseguido darme cuenta de que Naomy se había despertado y por una maldad se me había tirado encima.

-Naomy que pesas mucho, como se te ocurre.
-Es que así soy yo -respondió con una sonrisa.
-Si claro, párate que tengo urgencia de baño -le pedí pero casi la saco a volar al empujarla.
-Ay pero tampoco peso mucho, mira como me manejas con facilidad.
-Sí, ya, lo que tú digas, ahora vuelvo.

Después de alistarnos salimos a la calle, a seguir recordando viejos tiempos, pero la noche anterior, había conseguido convencerme a mí misma de que debía estar feliz y no llorar, de que me lo pasaría genial.

Caminamos por las calles no muy concurridas de Leganés en jueves por la mañana y pude ver ese árbol, en el que me había subido hace unos tantos años.

Empecé a reírme y corrí hacia él, recordando que gracias a él y a nuestra tontería había conocido a los chicos más maravillosos del mundo, gracias a ellos, mi forma de pensar hacia el otro sexo había cambiado y gracias a ellos había tenido las tres semanas de despedidas más divertidas que hubiera podido imaginar.

Me subí a él y al ver para abajo, conseguí divisar a Sophie y Naomy que venían corriendo.

-¿Quien me toma una foto para comparar? -les dije con una sonrisa.

Sophie sacó su celular y la hizo.

Intenté bajarme pero no pude. Estupendo, se me había quedado enganchado el pantalón. Intenté forzar pero al hacerlo...

-AHHH -grité al sentir que caía, ya que no había recidibo ningún golpe.

Me giré para ver la cara de la persona, que con unos reflejos impresionantes, me había salvado de un golpe en la cabeza que me hubiera dejando tonta.

Al incorporarme lo miré a la cara y me quedé petrificada viendo aquellos luceros que llevaba por ojos.

Había caído encima suyo, el pobre se tuvo que haber dado un golpe...

-Perdona, soy... -al verle mejor a la cara no pude evitar soltar un grito- ¡KEVIN!

Lo abracé con todas mis fuerzas soltando unas ñágrimas, no de tristeza, sino de alegría.

Capítulo 4

La alegría que me recorría todo el cuerpo, era imposible de describir, era algo que como yo digo, solo se puede demostrar con un abrazo, para mí, saber cuanta alegría tiene una persona es mirando como te da un abrazo o en el caso de novios, con un beso.

Lloraba, me limitaba a llorar, habían pasado cinco años sin verlo, bueno, sin verlos pero es que no habíamos tenido el mínimo contacto en esos cuatro años. Yo me dedicaba a soñar con esos ojos por las noches y a recordarlos como grandes amigos de día, sin darme cuenta de que eran unas personas que estaban casi siempre en mi mente.

Al separarnos pude ver que él también lloraba, no tanto como yo, pero estaba llorando.

-¡Que alegría verte! –me dijo volviéndome a abrazar.
-Yo me alegro de que la estrella se acuerde de una insignificante amiga de su pasado.
-¡Eh! De insignificante nada –me dijo con una sonrisa.

Seguidamente saludó a mis dos amigas que también estaban llorando, ya que los tres hermanos estaban allí.

-Nick, ven aquí -dije persiguiéndolo.
-Hola –dijo con una sonrisa de niño pequeño. Lo abracé, como lo había extrañado.

-¡Joe! –dije tirándomele encima, a lo que Sophie me miró con algo de… ¿envidia? Lo cierto era que yo me llevaba genial con Joe, al igual que Naomy pero Sophie era algo cortada delante de él, por lo que la solíamos molestar. Cuando Joe estaba ella no era la misma, pero sabemos que con algo más de tiempo se iría soltando.

Los tres hermanos tenían los ojos llorosos ¡valla! ¿Tan importantes fuimos para ellos?

-Si la próxima vez que nos encontremos sin quedar es cuando me suba a un árbol, me voy a subir a uno todos los días a ver si aparecen –dije riéndome.
-Y esta vez no tuviste suerte como aquella vez –Kevin también se reía.
-Ay es verdad, Kevin lo siento mucho por caerte encima. La verdad es que hace unos dos años que dejé de hacer eso.

Él soltó una carcajada.

-Hasta los… ¿catorce? ¿quince?. Vamos a tener que aclararnos. Yo tengo veinte –dijo riéndose Kevin.
-Diecisiete. –dije yo- a los quince.
-Yo dieciséis. –dijeron Naomy y Sophie a coro.
-Yo también –contestó Naomy.
-Yo tengo dieciocho –terminó Joe.
-Mejor –dijimos a coro y seguido todos reímos.

En el banco nos sentamos Nick y yo, mientras nos contábamos anécdotas.

-Y entonces Naomy me saltó encima de la cama, es que está loca, me podría haber partido –le dije riendo.
-Oye hablando de Naomy, ¿le caigo mal? –dijo algo entristecido.
-¡Que dices! Le caes genial.
-Y… -bajó la cabeza- ¿por qué no se alegra de verme?
-Deberías sentirte más bien alagado, no le digas que te lo dije yo, pero cuando habla con un chico que le parece realmente lindo se corta.

Él se ruborizó. Empecé a reír, se veía gracioso.

-¡Eh, tú, no te rías!
-Ok, ya me callo –dije conteniendo las ganas.
-¿Qué es tan gracioso? –preguntó Joe que hablaba con Naomy.
-Nada –se apresuró a decir Nick. Ay Dios, es que me daban ganas de abrazarlo y no soltarlo nunca, solo le llevaba casi un año, pero es que era tan tierno…
-¿Y el pequeño Frankie? –pregunté- bueno supongo que ya no tan pequeño, debe tener 8 años. Ay que grande debe estar. –dije acordándome de ese niño de cuatro cuatro que había conocido.
-Lo dejamos en Los Ángeles, está castigado –dijo Joe riendo.
-¿Por qué se ríe? –me dirigí a Kevin.
-Fue lo que le dijimos para que no viniera –respondió Joe- venimos de concierto, no podíamos traerlo.
-Ay, porque le dijeron que estaba castigado, pobrecillo –se metió Sophie en la conversación.
-Por poner nata para montar en mi camiseta. –respondió Joe malhumorado.

Empezamos a reírnos con ganas las tres.

-¿Cómo fue eso? –preguntó esta vez Naomy.
-Dejé mi ropa encima de mi cama antes de meterme a la ducha, cuando salí me puse la camiseta y al sentir que algo me mechaba la cara, abrí los ojos, fue lo peor que pude hacer me manché los ojos de nata. Lo peor es que esa camiseta es de mis preferidas y la iba a llevar a un concierto importante.

Reímos todos menos Joe que nos miraba como diciendo “traidores”. Me imaginaba a Joe sin ver nada pegándose contra las paredes persiguiendo a su hermanito que se reiría de él al final del pasillo.



Capítulo 5

-¿Y cuándo es el concierto? -preguntó Naomy.
-Esta noche -contestó el chico de la nata.
-Teníamos la esperanza de que si veníamos aquí, nos encontraramos por lo menos con N&S Corporation -dijo esta vez el chico de los luceros.
-Nunca imaginamos que Camila estuviera acá. -el tercero de los hermanos se metió en la conversación.
-Yo vengo de vacaciones, estoy perdiendo clase -dije riéndo.
-Este año salgo a la Universidad. Este viaje me lo regalaron entre toda mi familia por que me fue genial en las clases del año pasado -dije riéndo- y lo mejor era venir en temporada baja ¿no?
-Y de paso se pierde las clases -me dijo con una mirada de enojo Sophie.
-Sí -asentí mientras sonreía mostándo mis dientes como una niña pequeña.

Estábamos en la casa de Sohpie, comiendonos unas tabletas de chocolate que ella solía ofrecer.

-Sigues haciendo esa sonrisa -dijo Kevin.
-Pues claro, uno crece pero sigue siendo el mismo- respondí riéndo.
-Bueno, que veníamos a invitarlas al concierto- dijo Joe serio, parecía que se estuviera centrando, se veía muy gracioso-Queremos que escuchen nuestra música
-De hecho los escuché hace dos años y llamé a Sophie y le puse la tele por la WebCam. Fue bastante cómico yo corriendo por toda la casa con el pórtatil. Antes no me caí y lo rompí. -dije recordando ese día.

Todos rieron imaginándome, pero esta vez fue Nick el que se centró y dijo:
-¿Tienen la ropa acá o se van así?
-¿Ya nos vamos? -dijimos las tres al tiempo.
-Claro, tienen que estar en las pruebas de sonido.

_____________________
Carto de Sohpie.

Camila y Sophie estában escogiendo la ropa con la gran ayuda de Joe y Nick que solo decían "Eso está muy bonito, se te tiene que ver bien"

Naomy estaba en su casa también escogiendo su ropa con la ayuda de Kevin que repetía las mismas frases de sus hermanos.

Sophie echó, literalmente, a patadas a los hermanos Jonas para que nos cambiaramos.

Las dos moríamos de risa al ver aquella escena.

Camila salió del cuarto buscando el cepillo con Nick que la ayudaba, Joe entró al cuarto de Sophie.

-Se te ve muy bien -le dijo él.
-Hubieras dicho lo mismo con todo lo que te mostré -dijo ruborizada Sophie, mientras Joe se ponía en la misma posición.
-Y si ¿todos te quedan bien? -dijo él volviéndose a ruborizar al igual que Sophie.

Mientras en la cocina Camila seguía buscando el cepillo para poder peinarse, hasta que Nick la sorprendió con un "POR FIN".

-Estaba metido en el horno -le dijo él.
-¿Pero qué...?- le iba a responder pero el timpre de la puerta la interrumpió.

Al abrir la puerta se le tiró encima a Naomy

-Eres una maldita zo**a (lo siento pero es que es lo unico que me sale xD) hubiera podido estar todo el día buscando si no es porque a Nick se le ocurre mirar en el horno.
-Anda deja de ser grosera y peinate que nos vamos. -dijo Naomy mientras se desacía de su amiga.

Capítulo 6

Estaba viviendo ese momento al máximo, allí en frente de mis mejores amigos bailando unas canciones que ni me sabía, pero alguna vez había esuchado. En ese momento simplemente me convertí en su fan número uno, en ningún momento me había puesto a esuchaar bien las canciones, en ningún momento me había interesado por su música. Aunque me gustara su música nunca dejaría de ser mis mejores amigos, y ahora, siendo ya algo más grandes, estoy segura de que mantenderíamos el contacto.

Escuchaba atentamente una canción que en el instante de escucharla me enamoró "When you look me in the eyes", me gustaba aquella canción, supongo que después de "Can't have you" esa no sería mi favorita, pero algo me llamó la atención: "Cuando me miras a los ojos" inmediatamente lo asocié con mis sueños, y fue justo en ese momento en que divisé esos LUCEROS POR OJOS.

Todo quedó parado, solo podía ver esos ojos, estaba petrificada, si hasta parecía que él también se había quedado mirándome.

Recibí un empujón por parte de mi querida (nótese el sarcasmo) amiga Sophie, y salí de aquel trace. No era cosa mía, Kevin había quedado totalmente inmóvil. había dejado de tocar, por lo que habían tenido que interrumpir la cación.

Nos volvimos a mirar y sentí de todo en mi estómago.

Terminó el concierto, y nosotras esperábamos a que la gente se fuera para estar más cómodos. Yo pensaba sentada en el escenario, ¿esto era un sueño?, de repente, en un viaje a Esapaña, me había encontrado con mis mejores amigos, descubro que son unos cantantes famosos, estoy en uno de sus conciertos y... y me habían regalado a ese chico, a esos ojos, en un momento cuando me fui de este lugar, había pensado que la vida es muy injusta, me preguntaba por qué era así, por qué no nos podía dar todo. Tenía una simple respuesta, esta vida no era un destino, las cosas se daban porque se daban, y puedes ser muy desgraciado, puedes ser muy suertudo, o puedes tener una vida desgraciada y después ser recompensado.

Yo pienso que yo era de las últimas, antes pude pasar momentos difíciles, pero los había superando, y ahora tenía una recompensa, lo tenía a él.

Corrimos al backstage y ahí estaban ellos, ya duchados.

Sin siquiera pensarlo volé a los brazos de Kevin y le di un abrazo como nunca se lo había dado a nadie. Lo sentía tan cercano...

Cuando nos seramos todos estaban mirándonos como si fuéramos bichos raros.

No me importó nada, volví a mirar a su cara y sin siquiera inmutarnos de tener más de cuatro miradas en nuestras nucas, nos fundimos en un profundo beso.

sábado, 22 de noviembre de 2008

Hola

Bueno pues creo este blog para publicar mis venazos xDDD

si bueno porque acá me sentiré más segura de hacerlo =) xDDD

y yo sé que nadie sabrá que esto existe (imagino que con alguna excepción) pero la verdad me da igual si nadie lo lee

yo tengo la necesidad de... escribir para mi misma
y que los demás lo lean es algo que... no me importa =)

mi URL tengo que expliarlo así se acuerdan =) jajaja
el número 9 tiene un significado especial y es que fue la decada de los 90 en la que nací (?) xDDDDDDDD no mentiras jojo

fue mi número en baloncesto =) y la verdad me gustaría entrar a otro equipo

eso ya lo veré

pero así recordaré que el número de mi rpimer equipo fue el 9 =D

pues nada empezaré a poner uno de mis venazos xDDD

¿Bonita vida?
Seguía corriendo, no podía parar de llorar y al hacer las dos cosas al tiempo empezó a dolerme el pecho. Respiraba muy cortado, quería parar, sentarme en una de esas sillas que tan cómodas se veían. Pero mis piernas no hacían caso a lo que mi cerebro ordenaba.

Corriendo empecé a gritar el nombre de aquella persona que me había hecho tan feliz.
¿Por qué lo hacía?
__________________

-¡AAAAAAAAAAHHHHHH! -me desperté exaltada de esa horrible pesadilla. Estaba sudando y mi cama parecía que hubiera hecho de trampolín para un niño de 5 años.

Miré mis paredes a ver si aparecía de la nada la gata petrificada. Pero no, solo estaban mis pósters y mi calendario. Miré al suelo a ver si aparecía de la nada el basilisco pero no, solo estaban todos mis cojines y mi tabla de skate.

Me levanté medio tarada para coger mi móvil y sentí un pequeño escalón, pegué un grito al sentir que me iba a comer el piso. Creo que estaba tan acostumbrada a la tabla que con una pequeña maniobra estaba salvada de haberme roto la cabeza.

Cogí el móvil y decidí llamar a Luis.

-Dime que dormiste en paz -me dijo de repente.
-Si no haces nada, sueño con el secuestro, si me pones a ver una maratón de Harry Potter voy a soñar con los mounstros
-Entonces ¿te tendré que poner a ver películas bien cursis para que duermas bien? -preguntó irónico.
-Sabes que no las podría odiar más.
-Lo sé ¿No crees qye vivir contigo tres meses y verte todo el día no es suficiente para conocerte?
-Bueno en realidad sí. Gracias -Dije acordandome de esos terribles meses.
-¿Eh? -preguntó confuso.
-Puede que tú fueras mi guardia en el secuestro, pero fuiste demasiado bueno conmigo y me ayudaste a escapar.
-Nunca me lo perdonaré.
-Sé que no es tu culpa, los verdaderos secuestradores te obligaron.

Salí a encontrarme con Luis después de alistarme para ir al psicólogo, ya que me staba ayudando a superar el tema del secuestro.

Vi esa cara, esa que tanto había temido ver.

-Esta me la pagan, perdí millones por el rescate.

Lo último que escuché fue un disparo.
Un dolor en mi pecho crecía rápidamente.